Galería de fotografías del concierto que Deep Purple dio el pasado 13 de junio en el Festival Alma en El Parque Enrique Tierno Galvan.

DEEP PURPLE

Jueves 13 Junio, Auditorio Tierno Galván, ALMA FESTIVAL
Genios y figuras… hasta la sepultura

Los viejos rockeros nunca mueren, reza el dicho. Cierto como nunca en la carne propia de
nuestros protagonistas, que atesoran 55 años de gloriosa carrera, cuyo reflejo en directo
siempre hace las delicias de propios y extraños. Damos todos los detalles de un recital que
no entusiasmó como antaño, pero si dejó muy buen sabor de boca entre los aficionados.
Exquisita organización por parte de ALMA FESTIVAL y un auditorio abarrotado para presenciar
a una de las leyendas de nuestro tiempo. DEEP PURPLE volvieron por sus fueros tras más de un
lustro sin actuar en la capital de nuestro país. Los veteranos Ian Gillan a la voz cantante (anda
un poco cascado el hombre a su edad), Ian Paice a la batería (único superviviente a todos los
álbumes de Deep Purple, tanto en estudio como en directo) y Roger Glover al bajo (otro
monstruo escénico que también militó en los superlativos RAINBOW de Richie Blackmore) se
unen el también veterano teclista Don Airey (conocido por acompañar a grandes artistas de
tanto fuste y nivel como Ozzy Osbourne, Gary Moore, Michael Schenker y un largo etcétera de
enormes estrellas del panorama artístico, entre las que se cuentan Black Sabbath, Jethro Tull,
Whitesnake, etc, a las que se suma un rutilante carrera de instrumentista en solitario,
acompañado por otros ‘fieras’ escénicos como el reputado compositor Andrew Lloyd Webber,
el mítico baterista Cozy Powell o el excelso Steve Morse). Cabe subrayar que fue Don Airey
quien sustituyó (con bastante éxito y solvencia) al sin par y legendario Jon Lord, alma mater de
los Deep Purple y soberano teclista, insuperable donde los haya. A ellos se une el reciente
fichaje de Simon McBride, guitarrista irlandés, muy versado en la materia, y que estuvo muy
fino toda la noche.
Con estos mimbres, arrancaron un concierto que fue pura celebración de sus más de 55 años
de vida artística, pero donde incluyeron demasiados solos instrumentales, en parte para que
Ian Gilllan pudiera descansar las cuerdas vocales, mostrando un repertorio sinuoso, con
demasiadas canciones de su última obra, que no satisfizo a todo el mundo. Vayamos por
partes. Abrieron fuego con el mítico y reconocible himno “Highway Star” del colosal álbum
‘Machine Head’, del que se cumple medio centenario de existencia, seguida de “A bit on de
side” (que estrenaban en directo) más la reciente “No need to shout”, perteneciente a su
anterior trabajo de estudio “Whoosh”(2020), si bien con posterioridad a este plástico lanzarían
“Turning to crime”(2021), versioneando viejos clásicos del ROCK con mayúsculas , ajenos a la
cosecha de la banda.
Tras este arranque impetuoso, dejaron caer “Into de fire”, otra deliciosa pieza clásica, del
poderoso vinilo “Deep Purple In Rock”, disco que tuvo un buen protagonismo durante la
velada, pues cerraron con “Black night” y también desgranaron en los bises, la sorpresiva y no
menos estupenda, “Hard Lovin Man”, una rola que casi nunca tocan en directo. “Uncommon
man” se sumó a la lista de canciones alumbradas en la última década, intercalada con una
maravillosa “Lazy” (uno de sus grandes éxitos de toda la vida) y “Portable Door” perteneciente
al EP “=1”, que ha salido a la luz este mismo año. Nos llevamos otra sorpresa con “Anya”, perla
de su cosecha noventera, del elepé “The battle Rages on”(1994), el último que editaron con
Richie Blackmore al frente. Más un extenso solo de teclado a cargo del virtuoso Don Aire, que
era ya el segundo o tercero de la noche de estas características, incluyendo el solo ‘virtuoso’
(entre comillas) de guitarra (con demasiadas escalas y vanos fuegos de artificio) que también

enarboló el recién llegado Simon McBride, y cuando todo el mundo pensaba que iban a
continuar con la superlativa “Perfect Strangers”, dieron un extraño volantazo y se marcaron
otro estreno: “Bleeding Obvius”. Sin duda demasiados cambios de rasante en un trasiego
serpenteante que se cerró (provisionalmente) con los súper clásicos “Space Truckin” y el
himno por antonomasia, “Smoke in the water”.
Mención especial para los audiovisuales que aparecían como aderezo en las pantallas,
bastante afinados toda la noche y especialmente en los bises, cuando sonaron la mencionada
“Hard Lovin’ man”, toda una sorpresa, a la que siguió una animosa “Hush”, con sensuales
bailarinas en las pantallas y el broche de oro, “Black Night”, con el que echaron el telón de una
función muy escasa, apenas hora y veinticinco minutos en el parnaso del ROCK añejo que
endulzó nuestros ya lejanos años de juventud. Con estos acordes nos enamoramos de la
MÚSICA (con mayúsculas) y con estos fraseos nos iremos al otro barrio. Eso seguro. “From the
Cradle to the Grave” (desde la cuna a la tumba) como susurra el genio de Eric Clapton. En el
capítulo negativo, cabe destacar la pérdida de potencia vocal de Ian Gillan (no disimulada por
un mal técnico de sonido, incapaz de subir la regleta, cuando las circunstancias lo requerían…)
si bien el cantante inglés todavía conserva buena parte de esa entonación y afinación
maravillosa que le hizo célebre. Genios y figuras hasta la sepultura, los DEEP PURPLE dejaron
notables pinceladas de calidad, pero nos hurtaron muchos hits, y quedamos hambrientos de
notables grandes clásicos. Quizás ya debieran haberse jubilado, pero ellos siguen a lo suyo,
genios y figuras hasta la sepultura.

Fran Llorente

 

Fotógrafo: César Lorenzo Pérez

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